Nuestra sobrina se llama Sofía Helena Maldonado Álvarez. Ella es nuestra razón de ser, hermosa y brillante como la luz del sol al amanecer.
De ella hemos aprendido la felicidad de cada día y el amor por los demás. Hemos visto su cuidado y su dedicación en cada paso de sus batallas, y eso nos ha marcado profundamente.
Nos gustaría que quienes nos leyeran supieran que la felicidad es infinita, que con amor todo se puede. Son niños que cada día nos ayudan a superar mil dificultades, y por ellos lo damos todo. Nuestros días están llenos de felicidad, y la gratitud de tenerla en nuestras vidas es infinita.