Nuestra hija se llama María lucía y tiene 20 años. Ella es uno en 700 por que no se parece a nadie, por que nos complementa con todo lo que no tenemos y nos enseña a ver la vida desde otra perspectiva, disfrutando cada segundo, admirando cada cosa que existe, tomándose el tiempo necesario para hacer las cosas sin ser esclava del tiempo y comunicándose siempre con una sonrisa.
De ella aprendimos a no quejarnos de nada sino por el contrario, a vivir agradecidos por la oportunidad que nos dio la vida de tenerla y aprender siempre cosas nuevas.
Nos gustaría que quienes nos leyeran, supieran que las personas con síndrome de Down son auténticas, viven sin prejuicio y no ven el mal en las cosas. Tienen todo lo que nos falta y lo que la sociedad que debería tener para vivir en armonía. Necesitamos ser más como ellos. Ser parte de los unos y no otro más de Los 700.
Maria Lucia
