Mi hija es Daniela Albarracin S., tiene 19 años de edad y ya culminó su bachillerato, ella es “Uno en 700” porque su autenticidad, alegría e inteligencia han hecho que junto a ella aprendamos a ver la vida de otra manera; valorar lo esencial y amar sin condiciones.
Nos gustaría que quienes leen nuestras historias supieran que las personas con síndrome de Down tienen mucho que aportar, sienten profundamente, aprenden a su ritmo y merecen las mismas oportunidades, respeto y amor al igual que cualquier otra persona.